Se apagó la luz en una llamada telefónica, en un puñado de palabras que se guardaron en aquel lugar donde las estrellas no flotan y los pájaros no se atreven a cantar, en el lugar donde la tristeza es soberana gobernante.
Los caminos se han cerrado y ahora y ano me queda a donde ir y ahora ya no tengo porque vivir.
¿Qué se hace cuando se pierde la ilusión, cuando se pierde el objetivo, cuando se pierde la noción de las acciones que realizas, de las palabras que se dicen, de lo que rodea, de todo. Cuando te conviertes en nada. Por un instante. Tan infinito como cada momento de esta tortuosa vida, un instante, un momento, un lapso, una eternidad, da igual. Todo es igual. No hay diferencia entre estar o parecer estarlo.
Mis ojos agachados por el cansancio solo imploran un poco de animo para continuar. Encerrado en mi egoísmo olvido el mundo, y pienso que solo es malo para mí, de cualquier manera no me importa. Es malo para todos.
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