Wednesday, August 03, 2005

Anéctdota de la prisión con rejas de cabello y paredes de piel

A veces todo luce tan diferente, todo es tan lento, tan pesado. Puedo observar cada gota de tinta impregnandose en el papel. Mi vista se nubla, se oscurece, corre un aire frío sin dirección alguna, de aqui a alla, de alla hasta aquí. Cada pequeño sonido suena estremecedor, tic - tac tic -tac, varios a la vez. A lo lejos voces, hablando de esas cosas que regularmente a uno no le importan. Mi vista esta ennegrecida, mis ojos pesan y mis lágrimas pelean unas con otras, pierdo mis sentidos y no dejo de escribir. Los colores se tornan opacos, me mareo, me encandilo, todo es tan silencioso, que torna el ambiente ensordecedor. Mi respiración chilla, inhala exhala, inhalo fragancias, exhalo fetidos olores, inhalo pureza, no exhalo nada. Camisetas colgadas en tono de ausencia, mis fuerzas se van. Delgada linea la que me separa. Humeante mi cabeza, ha sido incendiada, por alguien que lanzó brasas a mi cabello. Puedo sentir mi pulso en mi brazo, latente, como un recordatorio de que estoy vivo. Necesito correr a la fuente de la fuerza, mi cuerpo no responde, llevame tú, o dejame aqui tirado sobre el suelo.