Ocaciones tristes en la vida siempre hay. Sucesos que para muchos pueden caer en la normalidad. Un perro mutilado a la orilla de la calle, que mas da. Pero no para todos es asi, hay personas que sentimos muy de cerca la partida de un amigo tan fiel y una tan agradable compañía como lo puede ser un perro. Con la convivencia te encariñas con el animal hasta hacerlo como parte de tu misma familia, y esto es obvio, pues como no hacerlo, viendo como te recibe cada que llegas a casa, te mueve la cola y te trae su juguete dispuesto siempre a jugar, no importa si esta dormido, comiendo o haciendo lo que sea , al menor ruido corre a cerciorarse de que todo este bien. Un perro puede significar tanto. Y que decir de cuando son cachorros, esa inocencia en su cara, esas ansias, ese deseo de explorar, que solo un cachorro posee.
Cuando tenga la oportunidad, preguntare a Dios si los perros tienen alma, y deben tenerla, porque cuando mueren, puedes sentir la ausencia, el vacío en su mirada, la falta de vida.
Le preguntare a Dios si existe un cielo para perros, donde puedan correr, donde siempre tendran una chancla, un cinto o una camisa que mordisquear, donde correran por sus juguetes, donde comeran bichos y descansaran cuando lo necesiten. Espero que me diga que si existe eso, porque es lo que se merecen.
No importa a donde vaya después de la muerte, vaya a donde vaya,lo llevare por siempre en mi recuerdo. Por mucha o poca que haya sido su vida. Descanza en paz.
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